ANTOLOGÍA MÍNIMA DE ROLANDO FAGET
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ROLANDO RECITA "PORQUE TU SANGRE ATERRA"

Escuchar -.........................a Zelmar Michelini

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Claro que no se me muere
tu nombre
noche olivo
estás en cada rabia
en todo padrenuestro.

Cierto, crecerá el pasto
irán, vendrán los ríos
tu semilla, tu mayo
cotidiano tu nombre
por siempre como el agua.

Llevarán nuestros hijos
mucho de tu manera
tu tiempo, madrugada,
profundísimo hermano.

(Buenos Aires se esconde
como una casa incierta).

Porque tu sangre quema todavía.
En nombre de tu sangre.

En nombre de tu sangre, las hogueras
el Salmo.

Porque tu sangre aterra
sigue amando
bautiza cada aurora
desnuda a los culpables.

Dolor, espanto,
océanos
y tu sangre,
próxima luz, la sangre.

Oh, tiempo de la ira
Ah, chacales cebados
hipócritas doctores
funebreros del buen amor y el canto.

No olvidadas colinas.
Un árbol solitario
como un bosque o un pájaro
un bosque amanecido
como un árbol
de cantos.

En nombre de tu sangre.

Porque hosanan las piedras.

Por tu cruz, por el alba.
En nombre de tu sangre
nosotros venceremos.
Ah, mientras tanto corazón arriba.

Torre de luz, hermano repartido.

Crecemos en trigal
y no hay olvido.

(1978)

Guitarra: Eduardo Labarnois
Grabación tomada de la cassette “Antología de poemas a Zelmar Michelini” (AGADU, 1986), remasterizada por Héctor Rosales en Barcelona y por “Palabra Virtual” en México.
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ROLANDO RECITA "LA PALABRA"

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La Palabra

como la pampa dura
esconde un manantial
un pozo, un hilo
reverbera la luz
alto cordero
afirma la palabra
su vocación de rito
emergió para siempre
no queda acá tristeza
conservamos dolor
la venidera ira
y el amor norte a sur
como el mar
la simiente

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DE "EL MURO DE LOS DESCANSOS"


Como siempre

Llueve como llovía hace mil años
llueve como mañana
llueve de arriba a abajo como un mapa
como un mapa cortado
como una madre que cambió de cara
como un perro feroz, como mil dientes
como una tarde negra a borbotones
como estar solo a gritos
como siempre.


Mañana

Bueno, si yo pintara
si pudiera instalar algo como una tela enorme y limpia enfrente mío.
Si acostumbrara, si la mano accediera
una cierta mañana transformaría un pincel simplemente adquirido
en un activo y joven grito como una planta innovadora.
Será una tela grande, amplia pero cercana y transportable
a la inmensa medida moderada
de este hombre que soy y los que somos.
El bermellón, salvaje como un canto recién amanecido,
entrañable y primario como un cielo de mito
inundará la superficie virgen.

Esto es muy relativo, porque pensándolo bien se agruparía
-el bermellón nombrado- cerca o en relación de un verde vertical
agolpándose ambos en su ríspida, improvisa textura
junción fresca y llamante como una afirmación definitiva.

Y el amarillo alcanza, provocativo, al blanco
ingenuos y egocéntricos como niños
que saben y que afirman la infancia verdadera.

Ahorro colores, matices y grafismos.

Pero no niego que alejaría el azul engañoso
de mi tela pintada a brocha grande
evitando asimismo toda gota de gris, de negro repudiado
y aún del rosa y su pálida estirpe,

Si pudiera pintar una mañana
despertar una tela alegremente con mi signo de amor
erecto y dócil
necesariamente reservaría estos colores últimamente mencionados
para el atardecer, para la noche que administro
con el cierto dolor de padecerlos
en el lento se va de este destino.


Deberes

Por ejemplo cumplimos la dolorosa obligación
de visitar a un muerto
amigo casi muerto y ,sin remedio.

Por ejemplo cumplimos la dolorosa obligación
de mirar hacia atrás
y pensar "s¡ yo hubiera".

Por ejemplo cumplimos la dolorosa obligación
de crecer y morirnos.


El precio


Y adentro pasa todo noche a noche
dormir es espantoso
o despertarse es peor
cada mañana.

Hay que salir, por cierto
el aire duele
cada sonrisa cuesta
noventa y nueve marcos germano occidentales.

Tennesee Williams sabe
que hay pastillas pequeñas
infinitamente misericordiosas.
Que adentro pasa todo
para siempre.

El muro de los descansos
Ediciones de la balanza
Montevideo, junio 1976

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DE "POEMAS DEL RÍO MARRÓN"


Hay rabias como alcohol
a Eduardo V. Haedo

Hay rabias como alcohol ante sensata muerte
junto al sol y los pinos
ratos que van quedando transcurridos y aumentan
que renacen, volviendo de golpe y de memoria.
Hay soledad sin vueltas, hueco en la tarde rota
sin historias previstas.

Si no es posible reconstruir lecciones, explicarlas
si es imposible reencontrar los gestos, lo imprevisto
superficial tan hondo, tan de magia y tinieblas
tan de honduras.

Ya no hay color siquiera por de pronto
poca luz va quedando en este rato.
Poca ciudad y noche, poco asombro.


O una calle imposible

O una calle imposible de plátanos coherente
una ciudad poblada de vasos con pitanga
presentidos tranvías corriendo suburbanos ntre
radios, malvones
cerca de costa y fábricas.

Reinventar la ciudad, casa recuperada
rabia, acento, reservas
la amplitud de los trigos
ilusión de concretas estaciones futuras.

Patria nueva encontrarla
deshacerse, combate, noches de hoguera y agua
sol repartido urgente, casa recuperada.



Pero esta es la ciudad

Pero esta es la ciudad
atado a esta ciudad
marcado por
uncido
una manera de decir escribiéndolo
que es mi ciudad.
Opacada tristeza, dolor inevitable
hoy lo sé ahora
abismo umbilical la ciudad mía.

Estuve lejos
aunque lejos ciudad siempre tu frío.

No obstante todo eso
te invento mi alegría
acerca de unas casas y ríos restallantes
pequeños pastos tiernos umbrosamente amargos
muebles sin bruma ningunísima
quise decir la niebla.

Esperando las noches
el mar que necesario.

La ciudad extenuada
mi ciudad
la de ustedes
manera irremplazable de crecer y pasar
de estarse y de dejarse.
Calles inevitables
las líneas de mi mano.
Estoy hecho de asfalto y lo celebro.

Poemas del río marrón
Ediciones de la Banda Oriental
Montevideo, 1971


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